Control de Roedores Domésticos

1. Reconocimiento de presencia de roedores

Los indicios de presencia de roedores pueden ser observados en lugares de difícil acceso o apartados a lo largo de paredes bajo acumulaciones de escombros y basura, entre cajas, estantes, sacos y matorrales. Las señales encontradas pueden indicar especies que actúan, magnitud de la infestación y si esta es antigua, reciente o actual. (0. P S., 1964)

1.1. Fecas

Si estas son recientes aparecen oscuras, lustrosas y blandas, en cambio las antiguas tienen aspecto grisáceo y opaco, desmenuzándose a la simple presión (O.P.S., 1964).

1.2. Sendas y Roces

Las ratas tienen sendas preestablecidas entre el lugar de obtención de alimentos, agua y madrigueras. Debido a la gran sensibilidad al tacto de los pelos táctiles (vibrisas) y otros pelos a lo largo del cuerpo, las ratas prefieren estar en contacto permanente con paredes o circular por el interior de tuberías. En el exterior, las sendas que recorren las ratas son estrechos senderos, fáciles de ver en la vegetación densa, empastadas y aún en tierra desnuda.

En el interior se encontrarán marcas grasosas a lo largo de paredes, vigas y escalones y corresponden a señales de roce. La presencia de telarañas y polvo depositado en las sendas de ratas, indican que ya no son utilizadas. Las señales de roce cuando son recientes son blandas y grasosas por el contacto del cuerpo del roedor con la superficie y manchan si se frotan, las señas antiguas se resecan, recogen polvo y se descascaran con facilidad. Las señales de rozamiento de ratas de Noruega se encuentran en paredes cerca del suelo o a ras del suelo, mientras que las correspondientes a ratas de tejado se encuentran habitualmente en partes más altas, bajo vigas. Los ratones raramente dejan señales visibles de roce (O.P.S., 1964).

1.3. Huellas

Cuando son recientes, estas aparecen de contornos nítidos, las antiguas no se distinguen claramente y por lo general se encuentran cubiertas de polvo. Para examinar el suelo en busca de huellas es muy útil esparcir harina o talco en tramos de posibles sendas de ratas, con lo cual pueden observar marcas. La observación se realiza con una linterna en posición oblicua para que las huellas proyecten sombras perceptibles (O.R.S., 1964).

En bodegas de alimentos molidos, almacenados a granel, debe observarse la superficie de este y reconocer huellas, señales de orina y presencia de fecas.

1.4. Roeduras

Las ratas han de roer algo todos los días para conservar los dientes lo suficientemente cortos para poder utilizarlos. Roer materiales para abrirse paso y obtener alimento. La roída, cuando es reciente, presenta color claro y permite distinguir fácilmente las marcas de los dientes; con el transcurso del tiempo, la madera alrededor de orificios roídos por ratas se va oscureciendo y suavizando por el frecuente contacto con el cuerpo del animal (O.R.S., 1964; Brown, 1971).

1.5. Ruidos

Los diversos sonidos emitidos por las ratas y ratones pueden dar indicios de su presencia y localización. Puede distinguirse ruidos de carreras, roeduras y arañazos, a través de pisos, paredes dobles y cielo raso. También escucharse chillidos y chasquidos, producidos por luchas o crías en sus nidos.

La presencia de alimentos triturados o esparcidos y las roturas de envases, son otros signos de presencia de roedores (Brown, 1971). Un eficaz control de roedores, requiere previamente, un acabado conocimiento de la biología y conducta de la especie, así como de un buen diagnóstico demográfico de la plaga y sus condiciones de sobrevivencia e interrelación con el medio ambiente (agua, alimento y morada); sobre esta base se podrá optimizar las acciones permanentes y complementarias de saneamiento básico y eliminación física de ellas, que permitirán controlar los roedores y evitar la recuperación de la población.

2. Diagnóstico Situación Inicial:

 Antes de efectuar cualquier acción de control de la población murina, se debe realizar un diagnóstico de la situación inicial, lo que indicará la gravedad del problema y sus posibles formas de solución. La información obtenida con la inspección debe ser transferida a un mapa de gran escala, de modo que el área total involucrada pueda ser subdividida, asignando prioridades, dependiendo de la severidad del problema.

Es así, como basados en los resultados de la inspección, los programas de control deben contener las medidas específicas para reducir la incidencia de la infestación. Así también, las prioridades y metas deben ser realistas y consecuentes con la cuantía de los recursos y medios económicos disponibles (Brooks y Rowe, 1979).

A lo menos una vez al año, deben efectuarse inspecciones exhaustivas, a fin de identificar plenamente nuevas infestaciones o reinfestaciones. Además, después de aplicado un programa de control y eliminados los roedores, es imprescindible prestar atención y supervisión a la sanidad del medio ambiente, intensificando las medidas de protección ambiental (Brooks y Rowe, 1979).

Para lograr un buen diagnóstico es importante obtener y registrar antecedentes que permitan identificar los siguientes aspectos:

– Localización exacta del problema
– Tipo de morada, estado de conservación y material de la construcción.
– Determinar la presencia o ausencia de: alimentos almacenados, desechos de alimentos, agua, desagües, letrinas, signos de roedores dentro y/o fuera del edificio, variedad de roedores presentes, refugios potenciales.
– Deficiencias de saneamiento básico y ambiental.
– Grado de compromiso de los moradores en las acciones de control que se emprendan. El control de los roedores puede realizarse en forma indirecta a través de la modificación de las condiciones ambientales imperantes, y en forma directa a través de un control mecánico, físico, químico o biológico.

3. Control indirecto

3.1 Saneamiento del Medio Ambiente

Para lograr un control permanente de los roedores, es necesario modificar el medio ambiente físico. De esta manera mejora el propio entorno del hombre y los efectos de predación y competencia se intensifican, ya que los predadores de los roedores encuentran mayor facilidad para perseguirlos y eliminarlos. En estas condiciones las ratas y ratones compiten violentamente por el alimento y la morada, por lo que la población de roedores decae, ya que disminuye la capacidad de sustentación del medio ambiente (Brown, 1971). Es necesario tener presente que las modificaciones ambientales, deben tender a obstaculizar a los roedores el acceso al alimento y la morada, situación que también puede ahuyentarlos hacia otros lugares. Por esta razón las ratas deben ser eliminadas previamente o al mismo tiempo que se elimina el alimento y los refugios. Ej.: demoliciones de construcciones.

El saneamiento consiste en evitar la creación de un medio ambiente favorable para el desarrollo y establecimiento de ratas y ratones (Brooks y Rowe, 1979). De ahi la importancia que reviste el aseo periódico que evite la acumulación de basuras o desperdicios y el desarrollo de matorrales y malezas cerca de industrias, bodegas o zonas residenciales. También se recomienda la constante limpieza de acequias y canales, así como la supervisión regular al sistema de alcantarillado. Estas medidas de saneamiento deben hacerse extensivas a mercados, ferias, fábricas y lugares de cualquier naturaleza, donde las ratas puedan abastecerse de alimento o servirles de morada.

3.2 Saneamiento de la Vivienda

Las medidas de carácter específico consisten en mantener en buenas condiciones higiénicas la vivienda y su entorno, así como las construcciones anexas. A su vez, los habitantes deben adoptar medidas preventivas en sus casas, tales como: recolección y disposición adecuada de desperdicios y restos de alimentos, utilización de envases herméticos para el almacenamiento de éstos. La vivienda debe contar con protecciones eficaces contra los roedores, rejillas en ventanas y ventilaciones, protección de puertas y clausura de perforaciones. Los desechos domésticos deben ser escurridos y envueltos antes de vaciarlos en el basurero, con lo cual se reducen los malos olores, se elimina la proliferación de moscas y se elimina una fuente de atracción de roedores. (O.P.S./ O.M.S..1964)

Se recomienda envasar los alimentos en recipientes metálicos o de material duro con tapas herméticas, evitando dejar restos de alimentos frescos al descubierto y sin protección. El barrido frecuente de los suelos permite eliminar alimentos para los roedores y detectar con facilidad huellas y señas de estos animales.

En construcción de edificios y casas habitaciones, así como en las modificaciones de los ya existentes, es necesario considerar adecuadas terminaciones para hacer inaccesible el ingreso de ratas. (Jackson, 1973). Se ha comprobado que aberturas de 1.2 cm. permiten el paso de ratas jóvenes (O.P.S./ O.M.S..1964; Bjornson y Wright, 1968). Los huecos y aberturas tales como ventanas a ras de suelo, tomas de aire de sótanos, orificios de cañerías, etc., pueden ser acondicionados por medio de cantoneras y mallas metálicas para evitar el ingreso de roedores: además es necesario construir edificaciones sin espacios muertos, pues sirven de refugio para las colonias. (O.P.S./O.M.S..1964)

3.3 Medios de Protección

Debido a que en las puertas abiertas facilitan la entrada de roedores en establecimientos de productos alimenticios, es recomendable que éstas estén dotadas de cierres automáticos y de cantoneras metálicas en sus ángulos, a fin de evitar las roeduras de ratas

 En tomas de aire, claraboyas, desagües y ventanas se recomienda colocar malla metálica fuerte, montada en marcos metálicos, que cubran las superficies de madera expuestas a roeduras.

Es necesario colocar guardas metálicas adecuadas alrededor de alambres y tuberías, a fin de evitar que las ratas las utilicen para penetrar en los edificios.

Las aberturas alrededor de tuberías o conductos deben ser tapados con placas metálicas o rellenadas con cemento.

En casos de cimientos poco profundos de sótanos y bodegas que permitan la entrada de ratas, se pueden utilizar paredes de relleno de hormigón (en forma de L) o bien construir radieres de concreto.

Escribe un comentario

Tienes que iniciar sesión para escribir un comentario.